La Isla del Roble, es un bello y solitario paraje situado en tierras de Nueva Escocia. Un lugar pequeño, de tan sólo cinco kilómetros cuadrados, pero muy famoso por la existencia de numerosas leyendas, que hablan sobre la presencia, en este apartado y gélido lugar, de una serie de tesoros pirata, y aun más, de una terrible maldición relacionada con el posible avistamiento de unos extraños seres espectrales. 

Todo pareció iniciarse un lejano día del año 1795, cuando un chaval de 16 años de edad llamado Daniel McGinnis, llegó hasta este sitio para dar un paseo y disfrutar de los hermosos paisajes de este lugar bendecido por la naturaleza, y terminar descubriendo, casi sin quererlo, un enorme foso de tierra removida, situado junto a un imponente roble de cuyas ramas colgaban, inexplicablemente, lo que interpretó como el aparejo de un antiguo barco pirata. Asombrado por el descubrimiento, el chico decidió investigar, y por eso, unos días más tarde, regresó con un par de amigos para iniciar la excavación de un lugar, que con el tiempo dio mucho de hablar. 

A pesar de todo, los tres amigos, Daniel McGinnis, John Smith y Anthony Vaugan, no lograron encontrar gran cosa, más aún si tenemos en cuenta que ninguno de ellos poseía los medios necesarios para afrontar este arduo trabajo. Según sus propias memorias, poco tiempo después de iniciar la excavación se encontraron a sesenta centímetros de profundidad con una capa de piedras lisas, dispuestas a modo de puzle. No sin cuidado lograron retirarlas una a una, para descubrir como debajo de ellas no había nada, tan solo tierra, húmeda y apelmazada, pero eso no les desanimó, por lo que continuaron profundizando en el foso, poco a poco, para descubrir después de un titánico esfuerzo dos plataformas formadas por troncos de roble situadas a tres y a nueve metros de profundidad. La primera de ellas la lograron retirar, aunque no paso lo mismo con la segunda, por lo que esta primera intentona por descubrir lo que escondía la Isla del Roble terminó de forma brusca, pero sin poder olvidar lo que allí podría seguir oculto, y sin la duda de que algún día volverían hasta este paraje para enfrentarse definitivamente con el misterio de la isla.