ca-pub-2649426768334603 GRANDES TESOROS OCULTOS: LA CUEVA DE SALAMANCA.
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miércoles, 19 de abril de 2017

LA CUEVA DE SALAMANCA.



Nuestro viaje por los enclaves mágicos que tenemos en España nos lleva en esta ocasión hasta la Plaza de Carvajal, en donde podremos visitar la Cueva de Salamanca, un auténtico lugar de poder con gran fama dentro de la literatura española. El padre Feijoo y Walter Scott hablaron de ella en algunas de sus obras, pero por encima de todos destacan las palabras que Miguel de Cervantes le dedicó a tan mágico lugar en uno de sus entremeses: 

Entremos; que quiero averiguar si los diablos comen o no, con otras cien mil cosas que dellos cuentan; y, por Dios, que no han de salir de mi casa hasta que me dejen enseñado en la ciencia y ciencias que se enseñan en La Cueva de Salamanca.

Según cuentan las leyendas, en la desaparecida Iglesia de San Cebrián, existía una cueva cuyo origen se atribuye a Hércules (tal y como ocurre en la que se sitúa en la ciudad de Toledo y que muchos han querido relacionar con el lugar en donde se escondió el tesoro de los visigodos). En el interior de la gruta Satanás impartía antiguas doctrinas que versaban sobre las ciencias ocultas y el mundo de la magia a siete alumnos durante siete largos años. 

Las clases con tan poderoso maestro no eran, ni mucho menos, gratuitas. Los alumnos debían pagar por ellas, así que, por sorteo, se elegía al que debía hacerse cargo de los gastos, pero si no podía, no tendría otro remedio más que quedarse encerrado en la cueva. 

Entre todos los alumnos que pasaron por el lugar destacó Enrique de Aragón (1384-1434), el futuro Marqués de Villena, al que por causa de un destino caprichoso le tocó pagar por la formación recibida por Satanás, pero el problema es que no pudo hacer frente a su deuda. La situación para el joven marqués pasó a ser desesperada, aun así, en su ánimo, no pasaba la posibilidad de quedarse enterrado en vida en el interior de la Cueva de Salamanca, por lo que inventó un plan para poder escapar. Para ello se ocultó en una tinaja tapada de diversos objetos que se habían ido acumulando a lo largo del tiempo. Al ocultarse en ella procuró que estos objetos quedasen tal y como habían estado anteriormente para no ser descubierto. Cuando Satanás regresó y encontró la cueva vacía, entró en cólera, sin darse cuenta que había dejado la puerta abierta y así dejó vía libre al marqués para que pudiera escapar.

El joven estuvo toda la noche oculto, en la oscuridad de esa enigmática cueva, esperando pacientemente la llegada de los primeros rayos del sol que anunciaron el amanecer y el día en el que podría recuperar su libertad. Al salir, su sombra quedó atrapada en sus paredes para siempre, como un recuerdo imperecedero de lo que allí ocurrió hace cientos de años. 

La cueva es conocida en la actualidad por su relación con este episodio legendario aunque detrás de sí, puede existir un episodio real, ya que hay quien asegura que en este lugar dio clases de magia algún profesor de la propia universidad salmantina. Después de ser excavada en los años 90 por un grupo de arqueólogos, ha pasado a ser un lugar de obligada visita para toda persona que visite Salamanca. Una vez allí, el turista puede subir a la Torre a disfrutar de las vistas de la bella ciudad del Tormes.

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