ca-pub-2649426768334603 GRANDES TESOROS OCULTOS: LA FUENTE DE LA ETERNA JUVENTUD.
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domingo, 2 de abril de 2017

LA FUENTE DE LA ETERNA JUVENTUD.


Tras los primeros viajes de exploración por las tierras del Nuevo Mundo, una serie de rumores empezaron a propagarse por las villas y ciudades de Castilla, unas  noticias que hicieron despertar el interés de muchos españoles, ávidos de gloria y sensaciones fuertes, por embarcarse en una nueva aventura para lanzarse en busca del oro. Entre todos los tesoros que se suponía podían encontrarse en las tierras recientemente descubiertas, había uno cuya posesión había sido codiciada por todos los hombres desde que el ser humano tuvo consciencia de sí mismo: el don de la inmortalidad, el que trató de encontrar el vallisoletano Juan Ponce de León, cuya obsesión fue hallar la fuente de la eterna juventud. 

Su epopeya sirve como ejemplo de lo que hemos visto cuando desde este blog hemos estudiado las gestas llevadas a cabo por otros controvertidos personajes relacionados con la conquista del continente americano. Con el descubrimiento de Amércia, los europeos trataron de extrapolar sus mitos y sus antiguas creencias y quimeras hacia un mundo que se consideraba mágico y por la tanto repleto de misterios cuya naturaleza no podía ser bien entendida. Pero Ponce de León era mucho más que un inquieto soñador. Sus indiscutibles virtudes militares, le hicieron merecedor de un digno reconocimiento entre los colonizadores castellanos asentados en la isla de La Española. Esto le permitió ocupar un puesto de responsabilidad en la conquista y poblamiento de Puerto Rico, de la que más tarde llegó a ser gobernador. Fue en esta isla en donde escuchó, por primera vez, la asombrosa historia sobre Bimini, narrada por unos indígenas amistosos y según la cual, en esta lejana isla situada hacia poniente, existía un vergel de aguas cristalinas en donde se podía obtener el don de la eterna juventud. El aguerrido, y ya entrado en años, Juan Ponce de León, no se lo pensó dos veces. Sin pensarlo dos veces, fletó tres barcos y con ellos se pasó varios meses recorriendo las costas del Golfo de México, sin encontrar la dichosa y desconocida isla hasta que un día, inesperadamente, llego a la península de Florida. Por aquel entonces las provisiones empezaban a escasear, y por ese motivo decidió dar media vuelta y dejar para más adelante la búsqueda de su propia inmortalidad. 

Esto no desanimó al fiero Ponce de León, él había llegado hasta este lugar para ver cumplido un sueño y no descansaría hasta verlo hecho realidad. Dispuesto a cumplir su cometido, decidió regresar a España para preparar una gran expedición con la que conquistar esas nuevas tierras en cuyo interior tendría que estar Bimini. Tras recibir el título de adelantado partió de nuevo en 1521 con varios barcos y un importante contingente de hombres. Pero al desembarcar en las costas norteamericanas fueron recibidos con un feroz ataque de los indios semínola, unos iracundos aborígenes expertos en el uso del arco, que tras varios días de combate lograron alcanzar al capitán español, hiriéndole de muerte y dando al traste con su búsqueda. Ponce de León, que había llegado a Florida para encontrar la inmortalidad, murió pocos días después tras sufrir indescriptibles dolores. Una nueva ironía del destino que se cobró la vida de tantos indómitos españoles, cuya férrea voluntad y valentía permitieron el nacimiento de uno de los imperios más extraordinarios jamás conocidos.

Información extraída del libro Grandes tesoros ocultos, Editorial Nowtilus, Madrid 2015. 

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